

Tras la problemática surgida en torno al absentismo y fracaso escolar, vinculación con el mundo de las adicciones y comportamientos disruptivos/agresivos en el aula y dentro del seno familiar por parte de los/as adolescentes, se estimó oportuno llevar a cabo la I Escuela de Familia “Aprendiendo a Convivir”. Uno de los alicientes que nos llevó a tomar esta decisión, fueron diversos contactos mantenidos tanto con AMPAS como con Equipos directivos y docentes de los Institutos de Enseñanza Secundaria de la localidad, se contrastó la preocupación existente por la situación actual vivida en los Centros de Enseñanza y por no contar con suficientes recursos educativos para un colectivo determinado de adolescentes, lo cuál nos animó aún más a emprender nuestra Escuela de Familia.
El objetivo principal que se buscaba era enseñar a jóvenes las habilidades necesarias para convivir en sociedad, incorporando hábitos de estudio, disciplinas familiares y fomentando la Autoestima en sus repertorios conductuales, a la vez que se pretendía orientar y asesorar a los padres/madres de dichos/as jóvenes.
La población a quién iba dirigido eran jóvenes de 14 – 16 años con falta de interés en el estudio, falta de asistencia a clase, dificultades de comportamiento en clase, posible fracaso escolar o riesgo de absentismo y posible consumo de sustancias.
El aspecto novedoso, que a nuestro entender, incorpora la I Escuela de Familia “Aprendiendo a Convivir” es la participación y formación de los padres/madres de estos/as hijos/as adolescentes. Se opinaba que si la Escuela de Familia iba dirigida exclusivamente a los/as adolescentes, nuestro objetivo no se lograría al cien por ciento. Por este motivo, decidimos trabajar con estos padres/madres que en la gran mayoría de situaciones se ven desbordados/as y saturados/as por el comportamiento de sus hijos/as; y esos/as adolescentes que no se sienten comprendidos por unos padres que, a su vez, no los entienden y hablan un lenguaje totalmente diferente al de ellos/as.
A lo largo del taller, se fueron desarrollando una serie de contenidos: prevención en adicciones, prevención del fracaso escolar, habilidades sociales y comunicación, presión de grupo, motivación hacia al estudio, fomento de la autoestima, instauración de normas, disciplinas y hábitos familiares, orientación vocacional y profesional, comunicación y satisfacción familiar, coeducación…
Se pretendía que afloraran actitudes, emociones, creencias… hacia las diferentes situaciones contempladas a lo largo de las actividades y dinámicas grupales a desarrollar a lo largo de las sesiones del taller. El método de trabajo tenía en cuenta los intereses y expectativas de los/as adolescentes a los que va dirigido, sus conocimientos previos y su nivel de desarrollo personal.
De esta forma, aumentaremos su motivación y potenciaremos una actitud positiva. Además, se pondrán en práctica los contenidos del programa fomentando la cohesión grupal, la participación, el trabajo cooperativo, el diálogo, la reflexión y el respeto a los diferentes puntos de vista.
La I Escuela de Familia se celebró durante los meses de Julio/Agosto de 2.007, impartiéndose un total de 9 sesiones, dirigidas a adolescentes, a cada grupo (se formaron dos grupos) en horario de mañana, distribuidas en dos por semana, con 1:30 hora de duración cada sesión.